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Mamografía
Introducción
El cáncer de mama es la neoplasia maligna
mas frecuente en la mujer y el tumor que mayor número
de muertes produce en la mujer en nuestro país. Supone
el 18.2% de las muertes por cáncer en la mujer y la primera
causa de muerte en mujeres entre 40 y 55 años. Su incidencia
está en aumento sobre todo en los países desarrollados
(NCCN, 2007). A pesar de que aumenta la incidencia la tasa de
mortalidad ha disminuido en los últimos años,
estos beneficios se atribuyen a los programas de detección
precoz y a los avances en el tratamiento sistémico (Levi,
2005).
Una de cada diez mujeres sufrirá cáncer de mama
a lo largo de su vida. Un 1% de cánceres de mama se presenta
en varones. La supervivencia media estandarizada según
la edad en Europa es del 93% a un año y de 73% a cinco
años.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Los factores de riesgo más importantes
para el cáncer de mama son el sexo femenino y la edad.
Es importante señalar que la mayoría de las mujeres
que lo sufren no tienen factores de riesgo identificables (NCCN,
2007; Holli, 2006; Apantaku 2000).
Factores de riesgo asociados:
• Historia familiar: Los familiares
en primer grado con cáncer de mama triplican las posibilidades
de padecer el mismo cáncer, sobre todo si se ha diagnosticado
en edad premenopáusica; la presencia de cáncer
de mama en familiares de 2º grado también aumenta
el riesgo.
• Aproximadamente el 8% de todo los casos de cáncer
de mama son hereditarios. La mitad de los casos se atribuyen
a la mutación en dos genes de susceptibilidad de cáncer
de mama: el BRCA1 y BRCA2. Se presenta con más frecuencia
en mujeres premenopáusicas y de manera preferentemente
bilateral.
• Historia personal. Las enfermedades benignas de la
mama como las lesiones proliferativas no atípicas,
la hiperplasia atípica, el carcinoma de mama previo,
ya sea infiltrante o in situ, y el carcinoma de endometrio
son también factores de riesgo.
• Las variaciones internacionales en el cáncer
de mama parece que se correlacionan con variaciones en la
dieta, especialmente el consumo de alcohol y grasas. Se está
estudiando la posible asociación con: exposición
química, radioterapia, consumo de alcohol, obesidad
e inactividad física (Marzo, 2007).
• El riesgo de cáncer de mama está en
relación con el estímulo estrogénico
y un mayor número de ciclos ovulatorios, por tanto
la menarquia precoz (antes de los 12 años), la menopausia
tardía (después de los 55) y la nuliparidad
o un menor número de embarazos aumentarían el
riesgo de cáncer de mama (Kahlenborn, 2006).
• El uso de estrógenos o de combinaciones de
estrógenos y progestágenos durante mas de 5
años se considera factor de riesgo.
Factores protectores: Multiparidad, primer
embarazo precoz (antes de los 30 años), lactación,
ovariectomía premenopáusica, ejercicio físico
en mujeres jóvenes, consumo de frutas y vegetales y los
tratamientos con Tamoxifeno y Raloxifeno (Holli, 2006).
Síntomas y signos
Para valorar de manera adecuada los síntomas y signos
en relación con la mama conviene tener en cuenta: edad,
factores de riesgo, oscilaciones temporales, bilateralidad,
exámenes previos, desencadenantes y otros síntomas.
Masa palpable o engrosamiento unilateral.
La posibilidad de que una masa palpable en la mama sea maligna
está en relación con mayor edad, postmenopausia
y con las siguientes características en el examen físico:
consistencia firme, aspecto sólido, bordes irregulares,
escaso desplazamiento sobre la piel, la región costal
o los tejidos que le rodean, unilateral, no dolorosa y la presencia
de adenopatías axilares. Sin embargo, aún en ausencia
de estos factores un 10% pueden ser malignas, algunas veces
una zona de engrosamiento que no llega a masa puede ser cáncer.
La coexistencia de masa y adenopatía axilar palpable
debe considerarse cáncer mientras no se demuestre lo
contrario. El 90 % de las masas suelen ser lesiones benignas.
Las masas de superficie lisa y consistencia elástica
están asociadas a fibroadenoma en mujeres entre 20-30
años y a quistes en las mujeres de 30 a 40. La exploración
a realizar ante esta situación es una mamografía
si hay antecedentes de cáncer de mama y una ecografía
sobre todo si existe dolor (ICSI, 2005).
Secreción por el pezón.
Siempre se debe estudiar. Hay mayor riesgo de lesión
maligna en el caso de que la secreción contenga restos
hemáticos y esté asociado a masa. La citología
del líquido expulsado sólo puede ser tenida en
cuenta si es positiva. Está indicado realizar mamografía
y galactografía en el caso de que el exudado se presente
en un solo conducto. La presencia de secreción lechosa
bilateral orienta a causa endocrinológica se ha de realizar
el diagnóstico diferencial de galactorrea (ICSI, 2005).
Dolor. Es uno de los motivos
de consulta mas frecuente. En ausencia de masa otros síntomas
de sospecha suele ser debida a tensión premenstrual,
dolor condrocostal y a otras causas (ICSI, 2005). Está
asociado con mayor frecuencia a cambios fibroquísticos
en la mama premenopáusica.
Síntomas cutáneos.
La Enfermedad de Paget afecta al pezón y areola de forma
unilateral, clínicamente muy similar a la dermatitis
crónica crónica eccematosa se asocia a un carcinoma
mamario intraductal subyacente. (Fitzpatrick, 2001)
La retracción del pezón
o de la piel de presentación reciente se debe evaluar
cuidadosamente. Los fenómenos inflamatorios del tipo
de eritema, induración, aumento de temperatura y dolor
pueden ser indicativos de un tumor inflamatorio de mal pronóstico.
En ocasiones un tumor evolucionado puede dar lugar a un cáncer
ulcerado.
Examen físico
1. Inspección paciente sentada. En
cuatro posiciones: brazos en relajación; brazos hacia
atrás; hombros elevados para lograr contracción
de pectorales y con la paciente inclinada hacia delante. Se
valoran asimetrías, retracciones del pezón y
alteraciones cutáneas. En la misma posición
de realiza la palpación de las regiones supra e infraclaviculares
y de axilas. Y palpación suave de la mama.
2. La palpación mamaria debe realizarse con la paciente
en decúbito supino y con el brazo homolateral en extensión
por encima de la cabeza. Haremos la palpación con las
superficies palmares de los dedos, siguiendo un trayecto radial
desde el pezón hasta la periferia y explorando todo
el perímetro mamario en una trayectoria circular. Debe
prestase especial atención a la cola axilar de la mama
y al surco submamario.
3. Finalmente realizaremos una tracción suave de ambos
pezones.
¿Cómo se diagnóstica?
Autoexploración. Los
estudios sobre autoexploración no han demostrado que
modifique la mortalidad (Köester, 2003), es difícil
conocer su contribución al diagnóstico precoz,
la sensibilidad de la autoexploración varia en relación
con el nivel de adiestramiento y del tiempo que se le dedica.
No hay evidencias suficientes como para recomendar su realización
a todas las mujeres, sin embargo las mujeres que optan por este
método deben conocer su técnica y mantener una
buena relación con el sistema sanitario (Knutson, 2007).
En muchos casos los cánceres son encontrados por las
propias mujeres, la autoexploración bien realizada optimiza
la posibilidad de encontrar lesiones nuevas (SIGN, 2005).
Exploración clínica.
La exploración clínica, incluyendo inspección
y palpación tiene una especificidad de 90%, sin embargo
muchos cánceres podrían pasar inadvertidos al
tener una sensibilidad entre el 40 y el 70%. Es útil
con el complemento de la mamografía para aquellas lesiones
sin calcificaciones, imperceptibles para el estudio radiológico
o para detectar los tumores que aparecen en el intervalo entre
mamografías. El valor predictivo positivo oscila entre
el 4 y el 50%. En esta línea algunos autores propugnan,
en función de costes y de eficacia, replantearse la exploración
física como método efectivo para reducir la mortalidad
(Köster, 2003). Muchas sociedades científicas mantienen
la recomendación de realizar exploración clínica
periódica, además de la mamografía, al
menos entre los 50 y los 69 años, sin embargo se deja
en muchas ocasiones como opción individual.
Mamografía. Muchos
países han introducido programas de cribado con mamografía
para el cáncer de mama en mujeres de 50 a 69 años.
La mayoría de los programas de actividades preventivas
recomiendan su realización cada dos años en este
grupo de edad (U.S. Task Force, 2002). Los estudios muestran
que estos programas probablemente reducen el riesgo de muerte
por cáncer de mama (Marzo, 2007; Zahl, 2004) pero no
se conoce la magnitud del efecto (Barratt, 2005). De cada 2000
mujeres que participan durante 10 años en un programa
de cribado, a una se le prolongará la vida y a otras
10 mujeres sanas se les diagnosticará una lesión
intrascendente que no se hubiera diagnosticado y recibirán
tratamiento innecesario (Gøtzsche, 2007) una parte de
las mujeres incluidas en el grupo de falsos positivos sufrirán
consecuencias negativas en su calidad de vida (Brewer, 2007).
Existe el debate de si la mamografía
digital se debe utilizar para el cribado, los estudios comparativos
entre la mamografía digital y la convencional ofrece
resultados similares a excepción de una mayor sensibilidad
de la mamografía digital para detectar cáncer
en mujeres menores de 50 años con mamas densas (ICSI,
2005; Pisano, 2005).
Para el grupo de edad de entre 40 y 49, no
hay estudios suficientemente concluyentes sobre la eficacia
de la mamografía como método de cribado, las características
de la mama, la menor incidencia y el carácter agresivo
de los cánceres en edades mas jóvenes hacen que
el beneficio sea menor. Hay acuerdo para indicar su realización
en grupos de riesgo a partir de los 40 años con una periodicidad
anual. En el caso de riesgo genético documentado se recomienda
realización anual de mamografía a partir de los
25 años.
La mamografía se debe realizar a las
mujeres con signos o síntomas de cáncer de mama.
Es muy importante recordar que el 10-15 % de todos los cánceres
de mama no se detectan con una mamografía motivo por
el que es necesario realizar un examen clínico cuidadoso.
Una masa palpable que no se ve en la mamografía debe
completar su estudio diagnóstico con ultrasonidos y biopsia
con aguja. Los signos sospechosos de malignidad en la mamografía
son las lesiones espiculadas con aumento de densidad, las lesiones
de bordes mal definidos, las microcalcificaciones y la distorsión
de la estructura de la mama.
No está indicado realizar mamografía
en mujeres menores de 35 años a menos de que exista una
sospecha clínica firme de carcinoma (SIGN, 2005).
Ultrasonidos. La ecografía
es útil para diferenciar entre masas mamarias sólidas
y quísticas, o cuando una masa palpable no es vista en
la mamografía, sobre todo en el caso de mujeres jóvenes
con tejido mamario denso. Los ultrasonidos son además
útiles para detectar adenopatías axilares. No
es eficaz como método de cribado. Es útil para
el estudio de las mamas en mujeres menores de 35 años.
Si la ecografía muestra un quiste simple (paredes finas,
contenido libre de ecos y claro refuerzo acústico posterior),
no es necesaria realizar ninguna otra prueba.
Las lesiones ecográficamente complejas con componente
sólido no deben ser puncionadas, dado que podrían
hacerse no palpables al colapsarse, requieren biopsia. Los quistes
simples dolorosos pueden ser aspirados para aliviar el dolor.
Resonancia magnética nuclear
(RMN). Se debe tener en cuenta para situaciones clínicas
específicas en las que otras pruebas de imagen no son
concluyentes. Por ejemplo el estudio de las mamas en pacientes
con implantes en donde la ecografía no ha sido diagnóstica.
También se usa en pacientes con adenopatías metastáticos
sin identificación del tumor primario (SIGN, 2005). O
para el seguimiento de pacientes con alto riesgo de enfermedad
bilateral como son las portadoras de las mutaciones BRCA 1/2
(NCCN, 2007).
Biopsia. Los procedimientos
para la confirmación patológica de lesiones sospechosas
de cáncer de mama que se usan en la actualidad son: punción
aspiración con aguja fina (PAAF), core biopsia (BAG)
y la biopsia escisional. La PAAF tiene una sensibilidad del
87%, es un procedimiento sencillo, barato y rápido, requiere
de un citólogo experimentado, no permite distinguir un
carcinoma in situ de un infiltrante. El porcentaje de falsos
negativos oscila entre el 4 y el 10% y de muestras insuficientes
entre el 4 y el 13%. La BAG y la biopsia escisional son procedimientos
más complejos, incluyen un examen histopatológico
de la lesión que se puede examinar con más facilidad
sin el riesgo de muestra insuficiente ni de negativo falso.
Las anormalidades en la mama se deben evaluar
mediante exploración clínica, pruebas de imagen
y toma de muestra de la lesión para estudio citológico
o histológico, son pruebas que realizadas por separado
conllevan una tasa alta de error, la realización de todas
ellas, denominada triple evaluación, está demostrado
que proporciona mayor seguridad en el diagnóstico (SIGN,
2005).
Clasificación y pronóstico
Diagnóstico de extensión.
El cáncer de mama es una enfermedad potencialmente sistémica.
Las lesiones metastáticas se localizan con más
frecuencia en hueso, tejidos blandos, hígado y pulmón.
Para hacer el diagnóstico de extensión está
indicada la realización de radiografía de tórax,
laboratorio que incluya hemograma, función hepática,
renal y fosfatasa alcalina. La enfermedad ósea se detecta
mediante rastreo isotópico, se indica en los estadios
III y IV y siempre que existan síntomas o signos de sospecha
de metástasis óseas, no está establecido
el valor de la gammagrafía en estadios iniciales. El
estudio se completa con pruebas de imagen, ecografía
o TAC si hay sospecha clínica o analítica de metástasis.
El marcador tumoral CA 27.29
está asociado a el cáncer de mama, aunque también
puede estar elevado en otro tipo de problemas malignos (colon,
estómago, hígado, pulmón, páncreas,
ovario y próstata). Hay procesos benignos de la mama,
y de otros órganos como hígado, riñón
y en el ovario poliquístico, en los que se pueden encontrar
CA 27.29 elevado aunque no tanto como en el cáncer de
mama (>100 unidades por mL). El marcador CA 15.3 se ha visto
desplazado por CA 27.29 por la mayor sensibilidad y especificidad
de este último. Se detecta en un tercio de las mujeres
en estadios precoces (I y II) del cáncer de mama y en
las dos terceras partes de los casos en estadios avanzado (III
y IV). Por su bajo valor predictivo no es útil para realizar
cribado. No existe acuerdo sobre la capacidad del marcador para
detectar recurrencias tras el tratamiento curativo, pero si
parece que ha demostrado ser sensible y específico en
el diagnóstico de metástasis en fase preclínica
lo que podría tener valor de cara a disminuir la mortalidad
(Perkins, 2003).
Pronóstico. Existen
varios factores que se utilizan para estimar el riesgo de recaída
o muerte y el beneficio del tratamiento sistémico. Los
factores más importantes para el pronóstico son:
edad, comorbilidad, tamaño del tumor, grado del tumor,
número de ganglios afectados y situación de HER2.
Existe un modelo de base informatizada que suministra información
sobre el pronóstico a los 10 años (www.adjuvantonline.com),
es una herramienta que utilizada por oncólogos ayuda
a clínicos y pacientes a tomar decisiones sobre el tratamiento
en función del pronóstico. Están en desarrollo
tecnologías de microevaluación del DNA y de análisis
mediante RT-PCR que se prevé que jueguen un papel importante
en el futuro. El HER2 (Human Epidermical growth factor Receptor)
es un receptor de membrana, imprescindible para el desarrollo
normal de una persona, cuya presencia en las células
del cáncer de mama hace que el tumor sea más agresivo.
Estadificación. La
estadificación del cáncer de mama basado en el
sistema TNM ha incorporado en el año 2003 las nuevas
técnicas de imagen y de anatomía patológica
para el diagnóstico como son la técnica del ganglio
centinela, la evaluación inmuno histoquímica de
los ganglios y la cuantificación de ganglios afectados
como factor de situación en la estadificación
(NCCN, 2007).
La utilización de contraste para localizar
el nódulo linfático de drenaje del tumor y su
posterior resección en el acto quirúrgico, denominada
técnica del ganglio centinela, es un procedimiento recomendado
en los documentos de consenso para los estadios I y II y apoyada
por los ensayos clínicos en los que se observa una disminución
de la morbilidad del brazo y hombro operados en relación
con la disección axilar estándar (NCCN, 2007;
Cantin, 2001).
Clasificación
• Carcinoma no invasivo puro (estadio
0)
• Carcinoma operable loco-regional invasivo con sin
carcinoma no invasivo asociado (estadios I, II y algunos IIIA)
• Carcinoma inoperable loco-regional invasivo con o
sin carcinoma no invasivo asociado (estadio IIIB, IIIC y algunos
IIIA)
• Carcinoma metastático o recurrente (Estadio
IV)
Se trata de una clasificación que se realiza para la
toma de la decisión terapéutica (NCCN, 2007).
| Clasificación
Anatomo Patológica (Holli 2006, Santomé 2001) |
| Carcinoma ductal (70-80% de los
casos) |
Carcinoma lobular (10-20%) |
• Intraductal (in situ)
• Invasivo con componente intraductal predominante
• Invasivo
• Inflamatorio
• Medular con infiltrado linfocítico
• Mucinoso (coloide)
• Papilar
• Escirro
• Tubular |
• In
situ
• Invasivo con componente in situ predominante
• Invasivo |
Carcinoma indiferenciado |
Los siguientes subtipos tumorales que
afectan a la mama, pero que no se consideran dentro de los
cánceres de mama típicos. |
| |
• Tumor Phyllodes • Angiosarcoma
• Linfoma |
¿Cómo se trata?
El tratamiento del cáncer de mama incluye
el tratamiento de la enfermedad local con cirugía, la
radioterapia o ambos, y el tratamiento de la enfermedad sistémica
con quimioterapia citotóxica, tratamiento hormonal, tratamiento
biológico o una combinación de todos ellos. La
elección se hace en función de diferentes factores:
aspectos clínicos y patológicos del tumor primario,
afectación ganglionar axilar, contenido de receptores
hormonales, situación HER2, presencia de metástasis,
comorbilidad, edad y menopausia. La opinión del paciente
es importante y ha de ser tenida en cuenta antes de optar por
una alternativa terapéutica (NCCN, 2007).
Tratamiento neoadyuvante.
La quimioterapia preoperatoria (neoadyuvante) es una opción
adecuada en mujeres con tumores en estadios IIA,IIB y T3N1M0
que reúnen criterios para realizar una cirugía
conservadora de la mama, que además se ve facilitada
con esta alternativa (SIGN, 2005). La quimioterapia previa a
la cirugía no estaría indicada si no se ha confirmado
la presencia de un cáncer invasivo. Los estudios no han
demostrado diferencias en la supervivencia entre la quimioterapia
previa o posterior a la cirugía en pacientes con tumores
estadio II (NCCN, 2007).
En mujeres con tumores HER2 positivo que reciben
tratamiento neoadyuvante es recomendable el uso del anticuerpo
monoclonal trastuzumab por su especificidad para este receptor
(NCCN, 2007). Los taxanos constituyen una opción a tener
en cuenta en la enfermedad avanzada (SIGN, 2005).
Cirugía. El objetivo
del tratamiento quirúrgico locorregional es conseguir
el control local de la enfermedad, obtener información
sobre pronóstico y definir la estrategia terapéutica
más conveniente. La cirugía consiste en extirpar
el tumor (tumorectomia) si es inferior a 4cm, o en realizar
cuadrantectomía o mastectomía con vaciamiento
ganglionar axilar del mismo lado en tumores de mayor tamaño.
En ocasiones es suficiente con la biopsia del ganglio centinela
para excluir afectación ganglionar. La reconstrucción
de la mama se puede realizar en el mismo acto quirúrgico
o posteriormente (Holli, 2006)
Tratamiento adyuvante. Se
entiende por tratamiento sistémico adyuvante la administración
de quimioterapia o terapia endocrina después de la cirugía
primaria, con el objetivo de eliminar la posible existencia
de enfermedad residual microscópica y disminuir el riesgo
de recidiva local o diseminación a distancia.
Los estudios demuestran el beneficio de la
poliquimioterapia y tratamiento endocrino en resultados de recurrencia
y muerte para mujeres menores de 70 años para poliquimioterapia
y para Tamoxifeno en todos los grupos de edad. Por tanto se
recomienda la poliquimioterapia para menores de 70 años
sin tener en cuenta la edad (SIGN 2005). Los pocos datos que
existen en relación con el tratamiento adyuvante con
quimioterapia en mujeres mayores de 70 no recomiendan su uso
en este grupo de mujeres, aunque siempre se aconseja individualizar
la elección terapéutica. La duración de
la quimioterapia generalmente es de 4 a 6 meses.
Hay diferentes posibilidades de combinación
de citostáticos que incluyen fluorouracilo, doxorubicina,
cyclofosfamida, epirubicina, docetaxel, metotrexate y paclitacel.
Se recomienda incluir antracilina en los regímenes de
poliquimioterapia cuando existe afectación ganglionar
y paclitaxel en esta misma situación cuando se asocia
a negatividad en los receptores hormonales (NCCN, 2007)
El trastuzumab ha demostrado su eficacia en
el tratamiento adyuvante en tumores que presentan sobreexpresión
del receptor HER-2 unidos a la quimioterapia mejoran las tasas
de respuesta y de supervivencia. El uso de trastazumab está
asociado a cardiotoxicidad (NCCN, 2007).
Terapia endocrina. En pacientes
premenopáusicas con receptores hormonales positivos o
desconocidos debe administrarse Tamoxifeno 20 mg/día,
durante 5 años. Se ha demostrado que una duración
del tratamiento de 5 años es significativamente superior,
en cuanto a la reducción del riesgo de recidiva y mortalidad,
a 2 años. No se ha demostrado beneficio con la administración
de Tamoxifeno mas allá de 5 años, ni en las mujeres
con receptores hormonales negativos. El Tamoxifeno presenta
efectos beneficiosos añadidos por su acción agonista
parcial estrogénica: reducción de la pérdida
de masa ósea y la disminución de cLDL. Entre sus
inconvenientes están la aparición de sofocos,
sequedad vaginal, aumento de peso, cefalea, accidentes tromboembólicos,
cataratas y sobre todo aumento de riesgo de cáncer de
endometrio, lo que obliga a revisiones ginecológicas
anuales y a la búsqueda activa de sangrado postmenopáusico.
(NCCN, 2007).
En mujeres postmenopáusicas con positividad
en los receptores hormonales se debe usar un inhibidor de la
aromatasa (anastrozole, exemestane o letrozole ) (Dynamed, 2007)
como terapia adyuvante que ha demostrado buenos resultados en
las tasas de supervivencia, el beneficio se ha observado en
todas las mujeres hayan recibido Tamoxifeno o no y en diferentes
estadios de la enfermedad, tanto situaciones precoces como en
presencia de enfermedad invasiva. De momento no hay datos que
indiquen si es más adecuado su uso como terapia inicial,
secuencial o concomitante ni la duración óptima
del tratamiento (NCCN, 2007). El uso de tamoxifeno en mujeres
postmenopáusicas durante 5 años sin inhibidores
de la aromatasa quedaría limitado a las que lo desean
o su uso está contraindicado. Las recomendaciones enfatizan
que los inhibidores de la aromatasa no son activos en mujeres
con ovarios funcionantes, sus efectos secundarios son similares
al tamoxifeno, como ventaja aportan una disminución en
el riesgo de cáncer de útero y de problemas tromboembólicos,
como inconveniente peor protección ósea y mayor
riesgo de fractura. Puede ser necesario realizar una determinación
de estradiol y gonadrotofinas en sangre si se desea recomendar
un inhibidor de la aromatasa a una mujer sobre la que existen
dudas en relación con la menopausia (NCCN 2007).
En mujeres premenopáusicas con enfermedad
avanzada se ha de considerar la posibilidad de la ablación
ovárica (SING, 2005).Las mujeres premenopáusicas
con insuficiencia ovárica secundaria y quimioterapia
adyuvante y las postmenonpáusicas en tratamiento con
inhibidores de la aromatasa tienen aumentado el riesgo de osteoporosis,
es conveniente vigilar la salud ósea en este grupo de
mujeres (Holli, 2006).
Los bifosfonatos se deben
utilizar de manera rutinaria en combinación con el tratamiento
sistémico en las pacientes con metástasis óseas,
ya que ha demostrado su efecto beneficioso en el dolor óseo
y la tasa de eventos esqueléticos (Holli 2006).
Radioterapia Se recomienda
el tratamiento con radioterapia, durante 5-6 semanas tras la
cirugía conservadora, o bien en casos de afectación
de la pared torácica o axilar masiva. La radioterapia
ha demostrado una reducción del 30% del riesgo de recurrencia.
(SIGN, 2005).
Seguimiento. Durante los
cinco primeros años tras el tratamiento y la cirugía
es conveniente realizar mamografías una o dos veces por
año, el seguimiento se realizará en unidades especializadas.
No está indicada la realización rutinaria de pruebas
para detectar metástasis ya que no mejora la supervivencia.
La presencia de síntomas o signos si justifica la remisión
a la unidad de seguimiento de segundo o tercer nivel sin esperar
a la cita programada (Holli, 2006; SING, 2005).
Tratamiento psicológico.
La evaluación de la presencia de síntomas psicológicos
de adaptarán a las circunstancias especiales de cada
paciente. No se recomienda la utilización rutinaria de
cuestionarios para la detección de este tipo de problemas
salvo que existan factores de riesgo específicos, es
adecuado facilitar la inclusión en un grupo de intervención
psicológica en los casos en los que se necesite (SING,
2005).
Rehabilitación. Los
ejercicios de brazo y hombro se deben iniciar lo antes posible
tras la operación, las pacientes deben continuar con
ejercicios de manera continuada. Tras la mastectomía
se debe utilizar una prótesis para mantener la posición
simétrica de los hombros. La reconstrucción de
la mama se puede realizar un año después de la
operación y es necesario esperar dos años de la
finalización del tratamiento con radioterapia (Holli,
2006).
Aviso a pacientes o familiares:
La información de este sitio está dirigido a profesionales
de atención primaria. Su contenido no debe usarse para
diagnosticar o tratar problema alguno. Si tiene o sospecha la
existencia de un problema de salud, imprima este documento y
consulte a su médico de cabecera.
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